Hoy fui nuevamente a mi clase de natación, que curiosamente queda en un hotel que pertenece a los hoteles donde se van a alojar algunos asistentes a la Apec.
Yo no tenía ni idea, y pretendí estacionarme donde quería, como a una cuadra del hotel. Un señor carabinero no me dejó. Ingenuamente le pregunté si me iba a poder estacionar en el mismo hotel, y me dijo que no. No supe qué hacer, ya que el siguiente estacionamiento era la plaza Perú que me quedaba bastante lejos. Al final tuve que coimear al estacionador de un gimnasio para que me dejara estacionarme ahí.
Me acerco al hotel y en la puerta me revisaron, mi mochila tuvo que pasar por una cámara y me anotaron en un cuaderno. A esa altura ya estaba emputecida pensando en que quizás no habían clases y nadie me había avisado... pero si habían clases.
Eramos 4 nuevamente. Un gordito con un tajo en la guata, que de seguro se corcheteó, otro gordito sin cicatriz y Bárbara, una chica que se quería operar pero el doctor le dijo que bajara por sus propios medios (esto lo sé porque paré la oreja en el centro el otro día).
Ya que somos compañeritas en el dolor hice todos mis intentos por ser buena onda, pero la gordita no me habla, no cacho por qué... me apesta la gente así. En cambio en el camarín hay una chica que hace spinning que altiro conversamos.
Cuando terminó la clase, Bárbara y yo partimos a cambiarnos. Se vistió y se fue. Esperé a que me dijera chao, pero nada.
Ya me cae mal.
No puedo evitarlo. No soy racista ni prejuiciosa, no me gusta la gente que hace chistes de homosexuales ni nada parecido. lo único que no tolero es a la gente pesada.
Es tan fácil ser amable. Es gratis, y uno solo obtiene beneficios. Me enferma la gente que es prepotente con las secretarias, que cree que son el cliente vip de donde llegan y que tienen que tratarlo como un rey.
Al mismo tiempo me apestan las cajeras automatizadas y las secres que se creen las dueñas del mundo.
¿Por qué hay gente que tiene que tirar malas vibras per se? no cacho.
Otra cosa. Hoy me llegó una “base de datos“ de mi curso del colegio. Eramos 22, de las cuales 13 ya se casaron, 8 tienen hijos y 2 van para el segundo. 9 son profesoras, 3 que trabajan en mi colegio, Una vive en Suiza y otra en Rancagua. Les recuerdo que no soy tan vieja, sólo tengo 26.
No tengo nada en contra de los profesores, pero igual no puedo dejar de pensar... ¿Es sintomático esto de que casi la mitad haya estudiado una carrera que no exige mucho de puntaje para entrar y que la “estadía“ sea relativamente fácil? ¿Qué estuvo mal en mi colegio que no nos dieron más alternativas?
En algun minuto yo también quise estudiar pedagogía, pero fue más que nada porque creía que no me iba a ir muy bien en la PAA y no me atrevía a estudiar en una privada para no decepcionar a mis papás.
¿Les habrá pasado eso a mis compañeras? Porque cuando estabamos en cuarto medio ni la mitad de las que estudiaron pedagogía manifestaron que querían seguir esta carrera.
Me da pena, porque siento que la pedagogía es una carrera que requiere (a gritos) que quienes la ejerzan tengan una vocación fortísima. ¿Quién no tuvo a una profe muy maricona con la que no aprendió nada? ¿Quién no rescata a al menos un profesor que le inspiró y que hasta lo orientó para motivarse por alguna área? Espero que estas compañeras tengan vocación... por el bien de nuestros hijos.
Bueno, igual la llegada de la lista me sirvió para recontactar a una amiga que se me había perdido. Obviamente no pretendo a que volvamos a ser las compinches de antes, pero nunca está de más juntarse para recordar viejos tiempos.
Conclusiones:
La Apec me apesta, me carga la gente mala onda y no cacho la volada de mis compañeras de colegio.
Esas serían mis reflexiones del día, ahora a ponerme al día en pega atrasada.
Reflexiones varias
martes, noviembre 16, 2004
Publicadas por
isabelicity
a la/s
11:34 p. m.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

2 comentarios:
La gente mala onda es lo peor, porque te infectan y pueden transformar tu hermoso día en un mal día. No cuesta nada ser gentil, es tan simple como decir hola y chao, sonreir de vez en cuando. No se trata de hacerte amigo de todo el mundo o ser falso, es tan fácil como darte cuenta que quien está a tu lado es un ser humano igual que tú.
Tú pídele a tu jefe/a que te firme una carta de autorización y yo mismo te acredito como periodista APEC para que no tengas más problemas en estacionarte.
Lo que sí, ya no nos quedan más mochilas de regalo
Publicar un comentario