Cuando mi mamá me tuvo mi tía menor tenía unos catorce años. Los más grandes ni pensaban en casarse. De ahí que no tuve primos por un largo período, por lo que fui el centro de atención del mundo muuuuuuchooo rato, nunca me senté en la mesa del pellejo y todos los regalos del árbol de pascua eran para mi.
Que manera de sentirme importante, eso si no era de las típicas pendex que tienen opinión de todo, pero si todo el rato estaba metida en los carretes y todos me prestaban atención ante todas mis gracias...
Como vieja chica que era participé de todas las fiestas de mis tíos. El mono, hermano de mi mamá me iba a buscar en moto al colegio (como tan cool).
También me tocó hacer cosas extrañas, como visitar a una tía monja de claustro de mi abuela.
Que huevada más friki eran esas conversaciones a través de los barrotes, donde una monja jefa fiscalizaba las conversaciones con la tía Teresita.
Todas mis bisabuelas me conocieron, y hasta con una comentamos de los pololos. Con otra jugabamos al poto sucio y me ganaba siempre la vieja tramposa, obligandome a ir a lavarme el poto en el bidet... que huevá más añeja tener bidet! Debo confesar que me encantaba hacer pipí en el que pillaba... Lo encontraba "original".
Las vacaciones eran largas y variadas: campo y lago, playa y Talca.
Visité cuanto circo venía, Fantasilandia, Katilandia, Mampato y ferias estacionarias, por Dios que tuve panoramas, ya que todas las pololas de mis tíos trataban de impresionarme armandome carrete.
A una tía que vivía con nosotros le eliminé un pololo por feo. Un día le abrí la puerta y le dije "mi tía se encontró otro mucho mejor que tú, así que ándate", y le pegué un portazo en la cara. Nunca más volvió.
Desde los 6 años que sé tejer, coser a máquina y cocinar. Me encantaba agarrar la caja de las costuras, sacar los botones y ordenarlos por colores y tamaños. Consideraba que era una actividad muy importante y de gran utilidad para mi abue.
Era la única con derecho a regalonear con mi tata, y monopolizaba el espacio de al medio de la cama de mis abuelos... con mañanita incluída.
Tuve el descaro de romper un millón de cosas que en aquellos tiempos eran carísimas, incluída una lavadora, una moto, un despertador, meter a un conejo en una tetera y un televisor al cual le eché coca cola encima.
No había nada más rico en el mundo que las pastillas de homeopatía que guardaba mi abuela en el velador. Me las tomaba al seco, sin considerar que se trataba de laxantes.
Me daba el gusto de contestar el teléfono y huevonear al interlocutor para cortarle el teléfono.
Nadie me retaba.
Podía comer salchichas crudas, tomar café, me encargaban que prendiera los cigarros y tenía permiso para mezclar agua soda con jugo yupi.
Si no quería comer, no comía... en casos de emergencias hacía los denominados "murciélagos" que consistía en poner ambos brazos en el respaldo de la silla y aletear. Es la mejor técnica para hacerse la lesa cuando hay fricasé de guatitas.
Si me enfermaba recibía visitas ilustres todo el día, con regalos incluídos.
Tuve mesada desde que tengo uso de razón, la cual utilizaba en importantes inversiones, que incluía comprar quesillo al señor que pasaba por fuera de la casa con el carrito de Soprole.
Los chinchineros, organilleros, señor de los algodones, de las cabritas y heladero tenían claro que mi casa era venta fija.
Desde siempre quise ser grande porque mi infancia la viví en un mundo demasiado adulto.
Me acuerdo que una vez le dije a mi vieja "mamá quiero tener 20 años, me demoro mucho en crecer", a lo que ella respondió "cuando seas grande vas a querer volver a ser chica y no vas a poder"... jajaja, pucha que tenía razón.
Me acuerdo que una vez le dije a mi vieja "mamá quiero tener 20 años, me demoro mucho en crecer", a lo que ella respondió "cuando seas grande vas a querer volver a ser chica y no vas a poder"... jajaja, pucha que tenía razón.


2 comentarios:
que linda te ves ahí!!!
jajaj yo tuve una infancia muy, muy similar... terrible de regalona y fundida, dime q eso no pasa la cuenta ahora q una ya es más grande?
Y también cuando chica siempre quise vivir en mis veinte, ahora que lo hago... quiero ser niña de nuevo y volver a los brazos de todos los que me malcriaron y me regalonearon con tanto esmero.
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